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martes, 14 de septiembre de 2021

Lagares de Beas.

 


Recientemente ha tenido eco en la prensa granadina la petición por parte de la asociación Oppidum Eléberis de la petición de declarar bic los lagares de Beas. Curiosamente es un lugar que conocía y al que había tenido la oportunidad de ir en alguna excursión, por eso a continuación les vamos a dedicar unas breves líneas a este lugar tan desconocido y que pese a ser conocidos como lagares de Beas, se encuentra dentro del término municipal de Quéntar.





Los lagares son unas balsas excavadas en la roca, y donde se pisaba la uva para la extracción del jugo y posterior elaboración del vino. Encontramos tres pilas de diferente tamaño situadas en un pequeño promontorio rocoso de no mucha altura en una zona de olivos situada frente al fraile de Beas. Están talladas dentro de la misma roca caliza, y en la última y más grande de todas, hay una abertura a modo de desagüe en el que se ha colocado un trozo de tubería moderna de PVC. Algunos mantienen que las tres pilas están conectadas, por lo que hablaríamos de un lagar, pero también se habla de pilas independientes por lo que estamos ante tres lagares.






Queda por realizar un buen estudio del lugar, pues si bien se le ha atribuido una antigüedad musulmana e incluso romana, también hay voces que hablan de una posible procedencia íbera. De hecho el lugar que ocupa el lagar tiene muchos puntos para que en un momento dado de la historia hubiera habido algún tipo de pequeño opidum íbero, alguna villa romana e incluso alguna alquería musulmana. En la zona y por lo leído en prensa y comentado con gentes de Beas, han aparecido muchísimos trozos de cerámicas medievales. El problema al parecer tal y como me contó Antonio dueño de una de las fincas que hay en la zona, es que las labores agrícolas de años y años, han desvirtuado por completo todo el entorno, y si hubiera algún que otro resto, estaría probablemente enterrado a varios metros se profundidad, se haría necesario emplear un georradar o cualquier otro medio moderno para iniciar una excavación con éxito.







Curioso en el entorno es otra elevación que hay junto a los lagares, dónde a través de una perfecta rampa sobre la roca, se llega a una pequeña elevación. Quién sabe si algún tipo de estructura defensiva, o como dice la asociación Oppidum Eléberis, algún lugar usado para rituales. En la zona hay gran cantidad de restos de cerámica diseminados, especialmente en las lides de las fincas, han donde han sido arrastrados tras las labores agrícolas.





Otra de las pistas de esa posible existencia de un poblado es el abastecimiento de agua a través de la Fuente Pascual, un nacimiento de agua, que lleva muchos años secos, pero que los más antiguos de la zona la conocen perfectamente. Y que se sitúa al norte de los lagares.