Una de las imágenes más
icónicas de Montefrío, es la de la torre de su Iglesia sobre la
roca que vigila la población. Es la Iglesia de la Villa y hoy vamos
a dedicarle unas líneas.
Tras la conquista de la
villa por parte del Gran Capitán y del rey Fernando el Católico,
todo el conjunto defensivo de la Alcazaba Nazarí sufre una fuerte
transformación, gran parte de ella es demolida, quedando tan sólo a
fecha de hoy unos pocos restos y se comenzó la construcción de una
Iglesia sobre los restos de la antigua Mezquita.

De los primeros años
apenas unos pocos datos, en el año 1505 hacían obra en la Iglesia
Bernabé Sánchez albañil y Cristóbal de Jerez carpintero, e
informaba de la obra Rodrigo Hernández. En el año 1509 se trabajaba
en la torre y en 1520 se pagaba el enlucida de la Iglesia nueva y de
la nueva, lo que hace indicar que pudiera haber dos iglesias. Durante
las primeras décadas del siglo XVI se construye la Iglesia, con
arreglo de la torre, construcción de capillas, se encargó un
retablo a Pedro Machuca con pinturas y que se ejecutaría entre 1538
y 1540, sin embargo esta Iglesia se queda pequeña para la gran
cantidad de población que tiene la villa, es por ello que se acude a
un nuevo arquitecto que realice un nuevo proyecto, y se acude a Diego
de Siloé, arquitecto de la Catedral de Granada y que también ha
colaborado en otros importantes proyectos como la colegiata del
Salvador, la Iglesia de San Gil, la de San Gabriel en Loja o las
iglesias de Iznalloz o Íllora, con la ayuda del alarife Francisco
Hernández, proyecta una iglesia que aúna soluciones técnicas del
gótico y del mudéjar con los nuevos repertorios decorativos del
renacimiento.

Diego de Siloé en
compañía de Jorge de Baeza visita Montefrío en 1543, en un primer
proyecto hace una Iglesia de estilo Mudéjar, sin embargo es
rechazado pues no gusta ni a vecinos, ni curas ni mayordomos, así
pues en 1549 el propio Siloé hace las trazas de una nueva iglesia,
lo hace con la ayuda de un cantero que amplia experiencia en las
obras de la Catedral de Granada, Luis de Madrid, y también le
ayudará posteriormente su hermano Andrés bajo la dirección de Juan
de Maeda, que por esos años estaba en las obras de la Iglesia de
Iznalloz. Hay documentos que hablan de cómo en 1553 se contrata la
raída de 178 carretadas de piedra. En 1560 Luis Madrid en concierto
con Pedro Moreno y Julián Polo contrata más piedra para el altar
mayor. En 1572 el cantero Andrés Madrid, probablemente hijo del
anterior recibe dinero en compensación por el agravio en la tasación
de unas tapias de la torre y obras de la iglesia.

Estamos ante un edificio
de planta rectangular con cabecera semiochavada, tiene una única
nave dividida en cuatro segmentos, a través de arcos de medio punto
con casetones, se abren en los muros tres capillas a ambos lados,
siendo la segunda de la derecha la que se corresponde con la puerta
lateral de la Iglesia, y la más alejada la que servía de
baptisterio La decoración es del estilo de Diego de Siloé con
casetones, cabezas de clavos piramidales o puntas de diamante.
A la sacristía se accede
por una puerta adintelada con la decoración de un Ecce Homo, al
igual que en la Catedral de Granada. Tiene bóveda de casetones, y
sobre ella se levanta la Torre.
La torre tiene escalera
de caracol, para llegar a su parte más alta, a media altura tiene un
pequeño balcón que se abre sobre la nave principal de la Iglesia.
El techo de la nave principal se caracteriza por sus nervaduras que
se apoyan en ménsulas con cabezas de ángeles, y que corresponden a
un gótico tardío. Un gran arco triunfal de medio punto, con conchas
y rosetas, separa la nave principal de la Capilla Mayor. Tiene tres
cuerpos más el de campanas. Tiene ventanas decoradas con las cabezas
de San Pedro y de San Pablo y aletas vegetales.
La portada principal
situada a los pies de la Iglesia, tiene un arco semicircular, su
clave se decora con ménsula de acanto y en las enjutas están los
escudos del Arzobispo Pedro Guerrero. La puerta tiene semi-columnas
corintias adosadas a dobles pilastras de poco relieve que sirven de
apoyo a un entablamiento con arquitrabe a tres bandas, sobre esto una
relieve que representa a la Encarnación.
La portada lateral es más
simple con pilastras dóricas cajeadas, un arco de medio punto y en
su clave enjutas con decoraciones como las del interior, puntas de
diamante o clavos. Está coronada por un frontón triangular. Se
puede observar igualmente el escudo del arzobispo Guerrero muy
perdido.
Esta iglesia fue la única
de las trazadas por Diego de Siloé que se terminó antes de la
rebelión de los moriscos, por lo que su traza es original.
Impresionante es su vista
desde el pueblo o desde los cerros circundantes, con unas preciosas
vistas y en las que destacan sus contrafuertes.
La Iglesia está dedicada
a la Encarnación, y se siguió el culto hasta el siglo XVIII, en el
año 1776, se desató una fuerte tormenta y alguno de los rayos cayó
en la Iglesia, dañando la cabecera, el retablo ardió y una gran
piedra se desprendió, el culto se trasladó a la Iglesia de San
Sebastián, el edificio se fue abandonado hasta llegar a nuestros
días, en los que se ha reabierto como centro de interpretación de
la última frontera.