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miércoles, 10 de octubre de 2018

La Granada desaparecida. Ermita del Cristo de la Yedra.

Imagen de la Ermita del Cristo de la Yedra. 



Empezamos una nueva andadura en este blog con esta entrada que he escrito bajo el epígrafe de “La Granada desaparecida”, en clara alusión al libro de Juan Manuel Barrios Rozúa, de título “Guía de la Granada desaparecida”, el cual invito a todos a leer, y que nos acercará a un patrimonio que desgraciadamente no podemos disfrutar a fecha de hoy, en algunos casos fueron aberraciones patrimoniales típicas de las clases políticas, en otras ocasiones el abandono, los Franceses o Mendizábal que también puso entre otros su grano de arena a esta destrucción, en cualquier caso lo que pretendo es ir poco a poco rescatando del olvido lugares que existieron y de los que nos han quedado testimonios escritos o gráficos.

Empezamos con la Ermita del Cristo de la Yedra, al parecer el origen de este lugar se debe a una cruz de madera a la que se le atribuían propiedades milagrosas. Enríquez Jorquera la menciona como “...la gran cruz de la calle Real, bien corpulenta y curiosa y se le celebra gran fiesta..” La cruz se encontraba a las afueras de la ciudad, en lo que hoy es el cruce de calle Real de Cartuja con Ctra. Antigua de Murcia. Y que en aquellos entonces marcaba el camino a Alfacar o al Monasterio de la Cartuja.

Detalle del Plano de Dalmau, con la ermita en el centro, y al final de la ciudad. 


Los vecinos decidieron construir una ermita en el año 1708, de esta manera en los crudos inviernos o cálidos veranos no tenían que desplazarse ni a los Capuchinos ni a San Idelfonso, lo cual provocó los recelos de la Parroquia de San Idelfonso, que se ubicaba a unos cientos de metros calle Real de Cartuja abajo. Una vez construida trasladaron dentro la cruz de madera y una imagen del Cristo de la Yedra del siglo XVII y que veneraban “los ajeros o gargajosos”


La Ermita era rectangular, con un camarín sobresaliendo en la cabecera. Estaba construida en ladrillo y decorada con yeso. Esta vieja ermita fue destruida por una tormenta en el año 1811 y se levantó una nueva en 1818.

La nueva ermita era de estilo neoclásico, con cuatro pilastras en la fachada, dos ventanas laterales y una sobre el portón de entrada que iluminaban el interior y rematada con una espadaña coronada por una cruz de piedra. Sobre la cornisa un par de pináculos y adosada a la ermita la sacristía y la vivienda del sacristán.

Oleo de la fachada de la Ermita del Cristo de la Yedra. 


La iconografía de la Ermita quedó formada por el Cristo de la Yedra, de siglo XVIII y autor desconocido aunque se atribuye a la escuela de los Hermanos Mora, quizás incluso a alguno de los hermanos. También formaron parte de la ermita una imagen de Nuestra Señora de los Dolores y un San José, así como dos grandes cuadros que representaban “La Anunciación” y “La Asunción”.
El San José se le atribuye al artista Felipe González.

Cristo de la Yedra. 

Nuestra Señora de los Dolores

San José y el niño. 


A mediados del siglo XIX, la ermita alcanza su época de esplendor, las fiestas en honor al Cristo de la Yedra, son de las más sonadas en la ciudad, traspasando los límites del barrio, hay castillos artificiales, se ilumina la ermita, se sacan cuadros y vírgenes a las calles, los vecinos se ponen sus mejores galas como si el día del Corpus se tratara. Esplendor que se trasladó a los primeros años del siglo XX, donde la procesión del Cristo de la Yedra, contaba con gran respaldo y admiración por el barrio y la ciudad de Granada.

Capilla del colegio Cristo de la Yedra. 

Angeles en la escultura de San José. 



En los episodios de iconoclastia de la Guerra Civil Española, la Ermita sufrió un conato de incendio pero los daños fueron mínimos. Son años de decadencia y con la Guerra las imágenes se trasladan a la Iglesia de San Idelfonso.
Terminada la guerra se retomaron las fiestas y la procesión, sin embargo en los años 50 y 60 del pasado siglo las circunstancias socio-económicas del barrio cambiaron, el barrio se fue abandonado de vecinos que buscaban las nuevas viviendas de barrios como la Chana y el Zaidín lo que repercutió negativamente en la ermita y en la Hermandad. Además la televisión o tener un coche fueron herramientas al alcance de la población media, todo esto fue generando un paulatino abandono de la vida religiosa.

Plumilla de Villar Yebra de la ermita. 


Quizás uno de los hechos que dio la puntilla a la desaparición de la ermita y de la Hermandad del Cristo de la Yedra fue el terremoto de 1956 que causó grandes daños a la estructura del edificio, de tal manera que se fue deteriorando hasta que en el año de 1962 el día 4 de Mayo empezó su demolición pese a la oposición de la Comisión de Monumentos.

Derribo de la ermita. 


A fecha de hoy un pequeño jardín en las confluencias de la Calle Real de Cartuja y de la Antigua Carretera de Murcia, sin ningún tipo de encanto, ni referencia a lo que hubo, ocupa el solar dejado por la vieja ermita. Enfrente el Colegio del Cristo de la Yedra, en cuya capilla y gracias a Dios, se conserva aún la imagen del Cristo de la Yedra, Nuestra Señora de los Dolores y una figura de San José.

En la entrada principal del blog tengo la bibliografía que uso, además de los enlaces de Internet que suelo consultar, pero en este caso los voy a referenciar nuevamente, así como agradecer a Eduardo Prados que nos abra los ojos con la Granada oculta y la Granada desaparecida que se funden en esta entrada y que espero sea del disfrute de todos.

Como curiosidad a la entrada traigo una noticia aparecida en el diario el Defensor de Granada el día 14 de Octubre de 1889 y que podéis consultar a través de biblioteca virtual de Andalucía.

En la procesión de ese año se puso de manifiesto la gran rivalidad entre “cebolleros” vecinos del barrio San Lázaro, llamados así por dedicarse al cultivo de cebollas y los “ajeros o gargajosos” del barrio de Cartuja y fervorosos de nuestro Cristo de la Yedra.

Al parecer al salir la procesión varios mozos del barrio de San Lázaro coreaban a gritos ¡¡¡ Vivan las cebollas y mueran los gargajosos!!!
Al oír esto un vecino de la calle Real de Cartuja llamado Antonio Liñon Pérez se acercó al grupo y sacando una navaja de cortas dimensiones se abalanzó sobre Francisco Cuadros Martín sin mediar palabra y asestándole dos puñaladas en el noveno espacio intercostal. Fue llevado al Hospital San Juan de Dios donde ingresó a las ocho y media herido de gravedad pero sin que se temiera por su vida.

El hecho no quedó aislado y un buen grupo de “cebolleros”, acudió al barrio de Cartuja en busca de venganza por lo ocurrido, al principio los “ajeros”, no sabían que ocurría pero tras los primeros golpes la batalla entre unos y otros fue inevitable. Todo acabó cuando los soldados del cercano cuartel de la Merced irrumpieron en el campo de batalla, dando por finalizado tan cruel rivalidad.

Colegio y Capilla del Cristo de la yedra. 



Bibliografía:
Guía de la Granada Desaparecida. Juan Manuel Barrios Rozúa. 2ª edición. Comares 2006
Curiosidades Granadinas. César Girón. El Defensor de Granada. 2007.

Internet:


DATOS DE INTERÉS:

Año de construcción: 1708
Año de desaparición: 1962. 


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