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viernes, 22 de mayo de 2026

Iglesia de la Villa. Centro de interpretación. Montefrío.

 


Una de las imágenes más icónicas de Montefrío, es la de la torre de su Iglesia sobre la roca que vigila la población. Es la Iglesia de la Villa y hoy vamos a dedicarle unas líneas.



Tras la conquista de la villa por parte del Gran Capitán y del rey Fernando el Católico, todo el conjunto defensivo de la Alcazaba Nazarí sufre una fuerte transformación, gran parte de ella es demolida, quedando tan sólo a fecha de hoy unos pocos restos y se comenzó la construcción de una Iglesia sobre los restos de la antigua Mezquita.



De los primeros años apenas unos pocos datos, en el año 1505 hacían obra en la Iglesia Bernabé Sánchez albañil y Cristóbal de Jerez carpintero, e informaba de la obra Rodrigo Hernández. En el año 1509 se trabajaba en la torre y en 1520 se pagaba el enlucida de la Iglesia nueva y de la nueva, lo que hace indicar que pudiera haber dos iglesias. Durante las primeras décadas del siglo XVI se construye la Iglesia, con arreglo de la torre, construcción de capillas, se encargó un retablo a Pedro Machuca con pinturas y que se ejecutaría entre 1538 y 1540, sin embargo esta Iglesia se queda pequeña para la gran cantidad de población que tiene la villa, es por ello que se acude a un nuevo arquitecto que realice un nuevo proyecto, y se acude a Diego de Siloé, arquitecto de la Catedral de Granada y que también ha colaborado en otros importantes proyectos como la colegiata del Salvador, la Iglesia de San Gil, la de San Gabriel en Loja o las iglesias de Iznalloz o Íllora, con la ayuda del alarife Francisco Hernández, proyecta una iglesia que aúna soluciones técnicas del gótico y del mudéjar con los nuevos repertorios decorativos del renacimiento.



Diego de Siloé en compañía de Jorge de Baeza visita Montefrío en 1543, en un primer proyecto hace una Iglesia de estilo Mudéjar, sin embargo es rechazado pues no gusta ni a vecinos, ni curas ni mayordomos, así pues en 1549 el propio Siloé hace las trazas de una nueva iglesia, lo hace con la ayuda de un cantero que amplia experiencia en las obras de la Catedral de Granada, Luis de Madrid, y también le ayudará posteriormente su hermano Andrés bajo la dirección de Juan de Maeda, que por esos años estaba en las obras de la Iglesia de Iznalloz. Hay documentos que hablan de cómo en 1553 se contrata la raída de 178 carretadas de piedra. En 1560 Luis Madrid en concierto con Pedro Moreno y Julián Polo contrata más piedra para el altar mayor. En 1572 el cantero Andrés Madrid, probablemente hijo del anterior recibe dinero en compensación por el agravio en la tasación de unas tapias de la torre y obras de la iglesia.



Estamos ante un edificio de planta rectangular con cabecera semiochavada, tiene una única nave dividida en cuatro segmentos, a través de arcos de medio punto con casetones, se abren en los muros tres capillas a ambos lados, siendo la segunda de la derecha la que se corresponde con la puerta lateral de la Iglesia, y la más alejada la que servía de baptisterio La decoración es del estilo de Diego de Siloé con casetones, cabezas de clavos piramidales o puntas de diamante.



A la sacristía se accede por una puerta adintelada con la decoración de un Ecce Homo, al igual que en la Catedral de Granada. Tiene bóveda de casetones, y sobre ella se levanta la Torre.



La torre tiene escalera de caracol, para llegar a su parte más alta, a media altura tiene un pequeño balcón que se abre sobre la nave principal de la Iglesia. El techo de la nave principal se caracteriza por sus nervaduras que se apoyan en ménsulas con cabezas de ángeles, y que corresponden a un gótico tardío. Un gran arco triunfal de medio punto, con conchas y rosetas, separa la nave principal de la Capilla Mayor. Tiene tres cuerpos más el de campanas. Tiene ventanas decoradas con las cabezas de San Pedro y de San Pablo y aletas vegetales.







La portada principal situada a los pies de la Iglesia, tiene un arco semicircular, su clave se decora con ménsula de acanto y en las enjutas están los escudos del Arzobispo Pedro Guerrero. La puerta tiene semi-columnas corintias adosadas a dobles pilastras de poco relieve que sirven de apoyo a un entablamiento con arquitrabe a tres bandas, sobre esto una relieve que representa a la Encarnación.



La portada lateral es más simple con pilastras dóricas cajeadas, un arco de medio punto y en su clave enjutas con decoraciones como las del interior, puntas de diamante o clavos. Está coronada por un frontón triangular. Se puede observar igualmente el escudo del arzobispo Guerrero muy perdido.



Esta iglesia fue la única de las trazadas por Diego de Siloé que se terminó antes de la rebelión de los moriscos, por lo que su traza es original.




Impresionante es su vista desde el pueblo o desde los cerros circundantes, con unas preciosas vistas y en las que destacan sus contrafuertes.



La Iglesia está dedicada a la Encarnación, y se siguió el culto hasta el siglo XVIII, en el año 1776, se desató una fuerte tormenta y alguno de los rayos cayó en la Iglesia, dañando la cabecera, el retablo ardió y una gran piedra se desprendió, el culto se trasladó a la Iglesia de San Sebastián, el edificio se fue abandonado hasta llegar a nuestros días, en los que se ha reabierto como centro de interpretación de la última frontera.





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