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miércoles, 4 de marzo de 2026

Exposiciones Temporales. Mantones y Mantillas en la pintura granadina.

Exposición celebrada en el Hospital de San Juan de Dios, entre Noviembre del 2025 y Enero del 2026. Una exposición que muestra como el Mantón de Manila llegado desde China a finales del siglo XIX, se popularizó como una prenda imprescindible en todos los estamentos sociales. De igual forma la Mantilla, bordada en su caso en la propia Granada fue un producto muy deseado. En la exposición tenemos cuadros de los principales artistas granadinos, casi todas ellas de la casa museo Ajsaris, cuyo dueño,  Juan Manuel Segura es comisario a su vez de esta muestra.  




Torero Viejo. Francisco Soria Aedo



Taberna de la Niña. Francisco Soria Aedo



Muchacha con cobre. Ramón Carazo Martínez



La Aguadora. Tomás Muñoz Lucena. 



Fiestas del Corpus en el Salón. Manuel Ruiz Sánchez-Morales



Rosa del Albayzín. Ramón Carazo Martínez



Feria del Ganado. Manuel Ruiz Sánchez-Morales



Arreglándose para la fiesta. Apperley. 



De profesión. Ramón Carazo Martínez



Escena romántica. Eduardo García Guerra



Marta y María. Ramón Carazo Martínez. 



Lavanderas. Rafael latorre Viedma



Muchachas con abanico. Gabriel García Raya. 



La Pitusa. Apperley. 



La Suerte. Jose María López Mezquita



Día de la Cruz. Gabriel Morcillo Raya



Flora y Fauno. José Pérez Ortiz



Soledad. Jose María López Mezquita



Mujeres. José Suarez Peregrín. 



Doña Paca y su prenda. Francisco Soria Aedo



Retoño. Gabriel Morcillo Raya. 



Conchita con abanico. Gabriel Morcillo Raya



Gitana. Apperley



Mantillas negras. Jose María López Mezquita



El piropo. Francisco Soria Aedo



La Jardín. José Carazo Martínez



Posado. Julián del Pozo y la Orden



Manola. Tomás Martín Rebollo 



Gitana tocando la pandereta. José Carazo Martínez



La Chonica. Apperley. 



Corrida de Toros. Nicolás Ruiz de Valdivia. 



Mala tarde. Manuel Ruiz Guerrero



Con los toreros Santiago Martín "El Viti". Fernando González García. 



Mantilla Blanca. Mantilla Negra. José Carazo Martínez. 



Mantillas en los toros. Manuel Ruiz Sánchez-Morales



Muchachas Albaycineras. Eduardo Cuesta Molina



Albaycinera. Max Moreau



Conchita. Cartel del Corpus. Gabriel Morcillo



Retrato de señora con Mantilla negra. José Suarez Peregrín



Rosa granadina romántica. Ramón Carazo Martínez. 



Fuente de la Salud. Isidoro Marín Garés. 



Aguador. Enrique Marín Sevilla



Arreglándose para la romería. Joaquín Capulino Jauregui



Florista en la plaza de las pasiegas. Tomás Muñoz Lucena



Tres Mujeres en un interior. Tomás Muñoz Lucena



Reclinario. Jose María López Mezquita



Descanso. Francisco Aranda Delgado



Mujer con pay-pay. Rafael Arroyo Fernández



Platanera en patio del Albayzín. Juan Bautista Guzman Orante. 



Maja de la Mantilla . Pedro Antonio Martínez Expósito














































lunes, 2 de marzo de 2026

Castillo de Alicún de Ortega.

Castillo de Alicún de Ortega


Visitamos uno de los castillos más impresionantes que hay en Granada, y no precisamente por su estado de conservación, que prácticamente es nulo, sino por su ubicación que es realmente espectacular. Se trata del Castillo de Alicún de Ortega, ubicado en un cerro alargado a 786 metros sobre el nivel del mar y a 1400 metros de la actual población de Alicún. 

Muros defensivos



Según la documental consultada, es probable que existieran dos recintos, el superior y uno inferior en la ladera que rodea el cerro, y ello es debido a la gran cantidad de material cerámico que se encuentra en sus alrededores. Lo cual hemos verificado con gran cantidad de ladrillos, tejas, y restos de utensilios de uso común. 

Restos de Cerámica



Nada más llegar lo primero que nos llama la atención es los restos de sus muros, son prácticamente inexistentes, y ello debido a la erosión del terreno, pero los que hubo en su día, tenían una altura de decenas de metros y cubrían y envolvían el cerro. Estos muros rodeaban el recinto, tendrían almenas y hacían a la fortaleza muy inexpugnable. 

Entrada al recinto. 


 Hacia el oeste de toda la la fortaleza y en la zona con menor desnivel de todo el conjunto respecto al terreno adyacente, encontramos los restos de todo el sistema de entrada al castillo. De hecho es el único lugar por el que a fecha de hoy se puede acceder y encontramos como una especie de pequeño pasillo que nos permite el acceso a lo alto de la meseta, fuertemente custodiado por los restos de otros edificios y una torre. Hay restos de espacios habitacionales, que con total probabilidad pertenecerían al cuerpo de guardia. Hacia el Sur hay mucho escombro y quizás los restos de una Torre que vigilaría el acceso a la meseta. 

Aljibe

Resto de Torre defensiva



Si vamos hacia el Norte, accedemos a la parte más ancha de toda la fortaleza. Lo primero que vemos es un gran aljibe excavado en la roca y con muros de hormigón. Conserva parte del enlucido pero nada de la bóveda que lo cubría. Tiene unas dimensiones de 6,95 x 3 metros y una profundidad de 3,70 metros. 

Aljibe



Siguiendo nuestro recorrido, encontramos un posible espacio también usado como aljibe. Desde aquí, y con mucha precaución, accedemos a la zona más alta del recinto. En esta zona se encuentran restos que los arqueólogos han identificado como de una posible torre de gran envergadura y vigilancia, quizás restos de una escalera, y hasta un pozo de noria excavada en la roca. Dónde además de los muros de hormigón encontramos ladrillos y la posible existencia de una galería. 

Noria




Alrededor de todo el recinto y en los niveles inferiores como ya se ha comentado hay gran cantidad de cerámica, lo que indica que quizás hubiera una población civil asentada a los pies del recinto. 

Vistas desde el Castillo con control del territorio

Cerámica


El estado de conservación del recinto es muy malo, apenas se aprecian, algunos restos de muros, los aljibes y la zona de entrada al Castillo. Además el terreno cada vez se erosiona más, lo que en un momento dado podrá implicar el colapso de gran parte de la meseta en la que se asienta y su destrucción total. Igualmente no existen un acceso claro, por lo que hay que ser experimentado senderista, y no padecer de vértigo pues moverse por el recinto es muy peligroso. 

Zona Sur del Castillo. 




Históricamente fuentes escritas ya hablan de su existencia en el siglo X, y de combates entre los propios musulmanes con la toma del Castillo. Era un lugar muy estratégico pues controlaba todo el valle del río Guadiana Menor y el acceso al Valle del Río Fardes. 

En el siglo XII vuelve a aparecer en las crónicas del Alfonso I "El Batallador". Pero su época de mayor esplendor coincide con la dinastía Nazarí y con una zona limítrofe entre territorio cristiano y territorio musulmán con gran número de incursiones y pequeñas algarabías. 



En el año 1464 el Castillo de Alicún fue conquistado por tropas Cristianas, y entregado al Rey Enrique IV, quien lo cedió a D. Miguel Lucas de Iranzo, quien lo utilizó como base en sus campañas. 

Con la caida de Guadix, la frontera poco a poco iba avanzando y cercando a Granada, con lo que fue perdiendo valor defensivo y estratégico. En el año 1498 los Reyes Católicos decretaron su derribo junto a decenas de fortalezas que habían jugado un papel muy importante en la defensa del reino Nazarí de Granada. 

Zona Este del Castillo.